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Éramos muy felices. Nos queríamos con locura y nos complementábamos a la perfección. Llevábamos tanto tiempo juntos que parecíamos una sóla persona.
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Y así era. Entras en una espiral que, sin darte cuenta te arrastra y consume. Dejé de saber quién era yo. También de sonreir y hasta me cambió la cara.Esos ojos llenos de vida, energía e ilusión desaparecieron. No me daba cuenta de lo que me estaba pasando.
En diciembre de 2010 mi médico me dio la baja laboral. No podía creer que iba a faltar al trabajo. Sentía vergüenza por estar así y no poder cumplir con mis obligaciones. Pero, ¿qué le pasaba a mi cuerpo?
Entre ese año que estuve de baja y los dos asquerosos años anteriores, mi vida se desvaneció. Perdí esos años de mi vida. Sentía rabia, impotencia y mucha tristeza por estar así. Pensaba que ya nada merecía la pena, que todo se había acabado. ¿Por qué a mí?
Tras ese año de baja, Iker y yo decidimos que no podía seguir trabajando. Bueno, más bien fue Iker atemorizado por volver a verme en el pozo en el que durante tiempo había estado. Él, lo había pasado muy mal en todo este proceso y me decía "yo no quiero que estés así, ¿no ves que el trabajo te va a matar?. No quiero volver a verte así, no eres tú, eso no es vida" Era cierto, pero me resignaba a pensar que tan joven y tan trabajadora como era yo, tuviera que dejar de hacer tantas cosas.
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Aquella pregunta de ¿y qué voy a hacer ahora en la vida? que tantas veces me hacía o esa frase en modo exclamativo que a mí misma me decía de "ya nada merece la pena...", ahora ya no tienen sentido. Claro que tengo que hacer muchas cosas, y claro que muchas de esas cosas merecen la pena!Ahora puedo decir que soy muy feliz, junto a Iker y a nuestras dos pasiones, dos yorkshires que nos dan una alegría tremenda. Llevo una vida muy tranquila y no me hace falta nada. Tengo todo lo que necesito y es verdad, pese a mis dolores y ojeras, y a veces mala cara. Sé que debo tomarme la vida con tranquilad, que tengo mis limitaciones, y además es bueno que me las ponga, y que debo tomarme el tiempo que necesite y cuando lo necesite para descansar. Y todo eso lo hago...
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También escribo esto para dar un empujoncito a quienes puedan estar pasando por algo similar, debido a una enfermedad o no. Para decirlas ¡tú puedes! como muchas veces me lo han dicho a mí. También para escribir mi testimonio, que siempre irá acompañado de la palabra fibromialgia y con él encender una luz en la cabecita de algunas personas, porque, aunque a esta enfermedad se le llame "la enfermedad invisible", quienes la padecemos no lo somos. Somos PERSONAS en mayúscula.
Un besín y gracias por estar ahí.
Buff, ha sido un poco difícil resumir estos años en tan pocas palabras... Se quedan tantas cosas en el tintero...










